Un día lo conociste. El adorado príncipe azul. Tiene un buen trabajo, sus jefes lo aprecian, y cuando no estaba en el, te estaba adorando. El te convenció que el era el adecuado. Un día decidiste aceptarlo, después de un tiempo decidieron atar el nudo. De eso hace ya mucho tiempo. Lo seguiste cuando lo asignaron a otra ciudad, y lo volviste a seguir cuando volvieron a mudarse. Esta es la tercera de tus casas que yo conozco, pero parece que esta es ya la definitiva. Tu lo quieres un montón y el a ti te adora. Con los a~nos vinieron los ninos y tu casa con jardín en los suburbios. Te convertiste en una soccer mom. Manejas un SUV y llevas al equipo de tus ni~nos a los campeonatos. Regresas a casa y preparas hamburguesas para tu particular selección de hamburgueseros.
Es thanksgiving y me invitaste a tu casa, llego con mi chica de turno, la presento al príncipe azul y a ti. Tu eres delicada, cortez y amigable con ella, pero después de tantos a~nos un par de segundos me bastan para saber que no te cae. Cenamos con tu familia, has preparado comida para varios regimientos. Comemos hasta saciar, después de la cena, mandas a tus ni~nos a sus dormitorios, les prometes al día siguiente llevarlos de compras al salvaje black friday local.
Salgamos al jardín dices, lastima que sea de noche y no sea temporada, sino verías los colibries, desde que instale el comedero vienen por montones en especial en primavera, son preciosos, me encantan. Me doy una vuelta por tu jardín, tienes razón, no es la temporada adecuada, pero no hace falta mucha imaginación para darse cuenta que tu jardín es precioso. Me imagino a tus ni~nos corriendo por allí, a ti lidiando con tus rosas y a tu príncipe azul con su podadora. Tienes una casa preciosa, mas alla esta el parqueo donde tu príncipe azul tiene a su carro engreído y tu guardas ese SUV que en realidad es un tanque disfrazado. Hace buen clima afuera, felizmente no te mudaste al norte con su horrible clima sino que te quedaste en el tolerable sur gringo.
Ayudame, dices, vamos por una botella de vino y copas, te sigo y entramos a la cocina. Sacas la botella de la cava y yo cojo unas copas. Por la ventana logras ver como tu príncipe le explica algo del sistema de riego a mi chica. Entonces volteas y me dices, pero que haces con ella? esta es aun peor que la que trajiste en verano! Esta no habla ni ingles, y es gringa!, nació acá! esta no tiene excusa, la otra bueno, parecia que acababa de cruzar la frontera, aun parecia tener la espalda mojada, así que el ingles se le perdona, pero esta? si que no tiene perdon!. Yo te digo, come on, exageras como siempre!, a mi me gusta, esta bien, .... aunque se que tienes razon. Tu sonríes irónica y dices, y tu te ves en el futuro formando algo serio con ella? por que pierdes el tiempo? te estas haciendo viejo y sigues tonteando con campesinas tontas, mirala nomas como se viste, hasta parece que saco su vestuario de los descuentos del walmart! te respondo, oye no todos pueden ser refinados como tu y tu príncipe!, haces una mueca de negación y sales por delante con la botella y el sacacorchos. Tu príncipe se apresura a acercarse a ti,... dejame que te ayude con eso. Yo los veo, el abre la botella con unos gestos exagerados para mi gusto, pero que a ti parecen encantarte. Es la botella que escogió tu príncipe, no puedo negarlo, tiene buen gusto para los vinos, aunque lo mío sean las cervezas. Al acabar el vino, nos despedimos, mi chica y yo tenemos planes. Tu asientes, ma~nana tengo que levantarme temprano es black friday! dices emocionada. Tu príncipe dice, yo ahora me voy a la oficina tengo que ultimar detalles de la presentación de la próxima semana, tengo una video conferencia en un rato, en Singapur no es feriado, el lunes viajo a Amsterdam, tenemos una presentación en Utrech. Veo como le brillan los ojos con signitos de dólar al príncipe.
Mi chica y yo vamos en el carro, ella me dice que cool tus amigos! me cayeron superbien, yo le digo, a ellos les encantaste, en especial a ella ... quizás podamos venir otra vez. Al llegar a mi piso ella arma unas rayas de coca, yo no le entro a eso, saco un poco de yerba y me armo un porro mientras ella aspira su basura. Saco un par de cervezas del frigider, ella ya esta dura. La veo, baila lento en medio de la sala, me le acerco por detrás, le acaricio los pechos con una mano mientras con la otra la tomo por la cintura. Beso su cuello desde atrás, mientras le digo cuanto me excita, aunque a estas alturas seguro que ya lo sabe y lo siente. Ella sonríe. Me encanta su cuerpo, aunque sea una cabeza hueca y tenga un carácter de mierda. Se que no tenemos futuro, pero prefiero no pensar en eso esta noche. La sigo acariciando, ya esta caliente. La llevo a la cama y follamos, no hacemos el amor, solo follamos. Le gusta que la trate mal y la someta. No paramos de decir guarradas, ella es mi perra esta noche y a ella le encanta. Al acabar la veo desnuda en la cama, si pues, ahora recuerdo por que ando con ella. Ella me pregunta, que me miras? ... te miro a ti, me gusta tu cuerpo. Miro el reloj y aun no es muy tarde. Le digo, Vamos por un trago al Prix? un bar de música electrónica que nos gusta. Ella aun esta acelerada y acepta encantada.
Cojemos el mini cooper y salimos volando. Suerte que no vivimos en el puritano pueblito donde nos conocimos, nos volvimos a encontrar en una ciudad con una movida nocturna fuerte, aunque tu no sabes mucho de eso. Ahora eres una soccer mom, muy de su casa y su familia. Llegamos al Prix, la música retumba, esta repleto de la gente que no cree en la santidad de la fiesta gringa esa del thanksgiving. Mi chica se encuentra con unos amigos y se ponen a conversar a gritos, yo me aburro, voy a la barra y pido algo de tomar. Mi chica sigue con su grupo de amigos, creo que debería de empezar a pensar a quien voy a llevar para tu cena de navidad de este a~no.
Doy una vuelta por el bar, la música resuena estruendosa, no puedo escuchar ni lo que pienso. Veo una parejita que habla muy próxima uno del otro, en un rincón en la obscuridad, el me parece conocido, pero no traigo los requeridos lentes . . . cosas de la edad. Asi que me acerco y veo que es tu príncipe . . . aquí? que hace el aquí? ahora me da morbo saber con quien esta, así que sosteniendo mi Heineken trato de acercarme disimulado, quiero ver con quien es que anda este cojudo. Me acerco mas, cuando ya estoy muy proximo me doy cuenta que su pareja es un muchachito. En ese momento el príncipe levanta la cabeza y nuestras miradas se cruzan. El vuelve a bajar la mirada avergonzado. Yo volteo rápido y voy por mi chica. La encuentro hablando tonterías con un grupo de chicas vestidas todas igual, estilo campesino, tu lo llamarías. Le digo, vamos!, ella hace una mueca de querer quedarse pero viene tras mío. Vamos rumbo a mi piso, ella no se que habla, escucho que dice cosas, a las que de vez en cuando asiento, la verdad no le presto nada de atención. Ahora solo puedo pensar en el bar, el príncipe y su acompañante. Me dan ganas de salir a correr, siempre pienso mejor luego de correr, pero no creo que esta noche lo haga. Al llegar al departamento mi chica y su feo carácter arman una pelea, ella grita, yo grito, ella sale enojada hecha un tornado, yo respiro aliviado, se fue, por fin!. Y ahora ... que hago?